Intentó matar a su padre. Ocurrió en Avilés en 2014. El hijo está hoy internado en un centro psiquiátrico. Lo estará seis años y tres meses. Después, tiene prohibido acercarse a sus padres al menos durante ocho años y tres meses más. «Los padres solo acuden al juzgado en situaciones extremas. Y no lo hacen tanto para que se condene a sus hijos como para buscar otro tipo de solución que, lamentablemente, no se les puede proporcionar».

El relato que la fiscal delegada de Violencia de Género y Violencia Doméstica, Eugenia Prendes, hace en la memoria de la Fiscalía asturiana correspondiente a 2016 es la crónica de muchas agresiones silenciadas. Si a una víctima de violencia de género le cuesta dar el paso de denunciar a su pareja, ese paso se convierte en un salto al abismo cuando el agresor es hijo o nieto. En Asturias, ese camino lo recorrieron 78 familias el año pasado: 74 eran padres o madres agredidos por sus hijos. Cuatro eran abuelos o abuelas que sufrieron los golpes de manos de sus nietos.